viernes, 29 de octubre de 2010


Salta, salida no hay -dijo una voz- de todos modos te atraparan
Arriesgate, sino nunca sabras -dijo la misma voz-.
Asi que ella se arriesgo, salto lo mas alto que pudo, siento que tocaba el cielo con las manos.
Corre, eres libre -dijo otra voz- haz lo que te de ganas, expresate. Y ella corrió, gritó, saltó y pataleó. Incluso fumó, sabiendo lo prohibido que era. Pero no le importo demasiado, le hizó caso a las voces de su cabeza. No sabia lo que hacia, pero por primera vez en su vida se sentia libre, viva, feliz. Lo disfruto a mas no poder.
Ella siguio girando, saltando, bebiendo, fumando, golpeo y volvio a beber. Nada importaba, nunca penso en las consecuencias, solo eran voces y ella las seguia. ¿Qué tan mal podia terminar? Nunca penso en las consecuencias, en los límites, ni en las barreras de su libertad. Nadie la advirtio.
Vomito, se vio y se odio, pero no le importaba, queria ser libre, se sentia viva. Queria averiguar hasta que punto era capaz de seguir, de soportar. Nunca se dio cuenta que esa libertad que estaba experimentando estaba excediendo los límites. Borracha como estaba nunca lo iba a saber, nunca se iba a dar cuenta. Las voces ya se habian detenido hace rato, pero ella seguia su camino...
Hasta que por fin apareció la última voz que le dijo: No, no saltes, es muy alto. Puede que mueras en la caida. Pero ya nada importaba, era libre y se sentia invensible, inmortal.
Conocio la libertad, no la supo respetar, e hizo caso omiso a la última voz de su conciencia.
Si, salto. Y en la caida se dio cuenta , de que el limite lo habia cruzado, que habia abusado, que no habia vuelta atras. Estaba cayendo y no habia nada que pudiera detenerla, solo el asfalto, nada a que aferrarse, nada para amortiguar la caida. Estaba camino a la muerte, se habia drogado, habia fumado y bebido, y se habia pisoteado. Y estaba en camino a la auto-destruccion sin ningun freno, el asfalto caliente de esa noche de verano la esperaba.
No habia vuelta atras, era un camino sin regreso ya.

1 comentario:

Cinderella dijo...

Pero le adviriteron, por eso hay que saber escuchar para no cometer los mismos errores que ella. O tal vez los podes cometer pero hasta cierto limite, uno tiene que saber hasta donde llegar.